“La pintura de O. Alonso es un recorrido íntimo por la naturaleza y su alma: agua, cielo, tierra, fuego… Lejos de una escuela única, su trazo es como la vida misma: mixtura, tonalidades, ambivalencias y matices.

Observa la realidad con quietud y profundidad, lejos del tiempo. Y nos devuelve su esencia, el trasfondo, lo fundamental: lo que nos queda después de mirar. Y la luz, siempre la Luz. Su estilo, pues, repudia las clasificaciones y, como Jano, siempre ofrece dos caras.

En primer lugar, porque su formación casi autodidacta le ha liberado de cualquier disciplina o tutelaje. Después, porque ha andado muchos caminos, ha hecho muchos viajes, en los que pasó sólo rozando desde lo abstracto a lo figurativo.
El propio sentido de su pintura le aleja de cualquier tentación hiperrealista. Si acaso, trabaja con dos planos de la realidad, entrelazados.

La formación_____

Estudié CC. Políticas, Económicas y Comerciales en la Universidad Complutense de Madrid.

Mi formación artística se inició en el taller de Carmen Abascal. Luego siguió en el prestigioso estudio de Eduardo Peña.

Realizé cursos de natural en el Círculo de Bellas Artes y completé mi formación investigando nuevas técnicas en el estudio de Ángel Orcajo.

El estilo_____ (han dicho de mi)

El uno, el de la imagen, el perfil, el aspecto; el otro, el que verdaderamente le interesa, es su evocación, su recuerdo, puede que incluso su nostalgia.
Por eso su obra es profunda, recóndita y hasta secreta.
Hay una perspectiva de la creación que sostiene el arte como la pura expresión del pensamiento y la técnica del autor.
Más allá, otra orienta esos recursos a calar en lo más íntimo del espectador. Con la naturalidad de quien no se lo propone, ese es el logro último de su pintura: la enigmática sensación que recibe quien la contempla.

No existen, pues, ni el personaje ni el paisaje. Sólo la imagen instantánea y fugaz que nos dejan; sólo lo que podemos intuir, pero no vemos. Porque O. Alonso nos sugiere siempre la cara oculta de la luna.”

M. Salavert